Transgénicos

Etiquetado

La obligación de signalar la presencia de transgénicos en productos alimenticios deriva del decreto n° 4680/2003 del 24 de abril del 2003 que concierna "los alimentos e ingredientes alimenticios destinados al consumo humano o animal que contengan o sean producidos a partir de organismos geneticamente modificados, sin prejuicio del cumplimiento de las demás normas aplicables".

 

Este decreto es aplicable para productos vendidos embalados o al granel, con presencia de transgénicos superior a 1% del producto. 

El rótulo del embalaje o del recipiente en el que estan contenidos deberá constar, en forma destacada, en el panel principal y en conjunto con el símbolo aquí adjunto, una de las expresiones siguientes, dependiendo del caso : "(nombre del producto) transgénico", "contiene (nombre del ingrediente o de los ingredientes) transgénico (s)" ou "producto producido a partir de (nombre del producto) transgénico".

 

Su artículo 3 prevee también que alimentos e ingredientes producidos a partir de animales nutridos con transgénicos deben también ser etiquetados como tales, usando la expresión siguiente : "(nombre del animal) alimentado con ración conteniendo ingrediente transgénico" ou "(nombre del ingrediente) producido a partir de animal alimentado con ración conteniendo ingrediente transgénico".

 

El artículo 4 menciona igualmente la posibilidad de etiquetar los alimentos e ingredientes alimenticios que no contengan ni sean producidos a partir de organismos geneticamente modificados con la rotulación siguiente : "(nombre del produto o ingrediente) libre de transgénicos", si es que hubiesen transgénicos similares en el mercados brasileño.

 

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El 16 de agosto del 2012, el Tribunal Federal de la Primera Región (Brasilia) rechazó el recurso de apelación formulado por la Associação Brasileira das Indústrias de Alimentação (ABIA), manteniendo así la sentencia precedente, que determinó que las empresas del sector alimenticio deben informar a sus consumidores de la existencia de organismos transgénicos en la composición de los alimentos, independientemente del porcentaje o de cualquier otra condición. 

 

El Tribunal destacó que, en el ámbito de la rotulación de alimentos, debe prevalecer "el principio de la plena información al consumidor". 

 

Publicidad engañosa

El 21 de agosto del 2012, el Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región condenó a la empresa Monsanto por propaganda engañosa y abusiva a pagar una indemnización de 500.000 Reais por daños morales causados a los consumidores al vehicular, durante el 2004, una propaganda en la que relacionaba el uso de semillas de soja transgénica y el herbicida a base de glifosato usado en conjunto (RoundUp) como benéficos para la conservación del medio ambiente.

 

La empresa de biotecnología, que vende productos y servicios agrícolas, tambiém fue condenada a divulgar una contrapropaganda clarificando las consecuencias negativas que la utilización de cualquier agrotóxico causa a la salud humana y animal.

 

Según el Ministério Público Federal, el objetivo de la publicidad era preparar el mercado para la compra de semillas geneticamente modificadas y del herbicida usado en estas, en el momento en que se discutía en el país la aprobación de la Ley de Bioseguridad, promulgada en el 2005. 

 

La campaña fue vehiculada en la TV, las rádios y la prensa escrita.